24 de agosto de 2013

Afronota: Ley 70 de 1993: veinte años después


Ver: Ley 70 de 1993
VerResolución 121 de 2012

Ley 70 de 1993, veinte años después

ARTICULO 1. Ley 70 de 1993. La presente ley tiene por objeto reconocer a las comunidades negras que han venido ocupando tierras baldías en la zonas rurales ribereñas de los ríos de la Cuenca del Pacífico, de acuerdo con sus prácticas tradicionales de producción, el derecho a la propiedad colectiva, de conformidad con lo dispuesto en los artículos siguientes. Así mismo tiene como propósito establecer mecanismos para la protección de la identidad cultural y de los derechos de las comunidades negras de Colombia como grupo étnico, y el fomento de su desarrollo económico y social, con el fin de garantizar que estas comunidades obtengan condiciones reales de igualdad de oportunidades frente al resto de la sociedad colombiana.

Este artículo que precisa el objeto de la ley 70 de 1993, debe leerse en dos tiempos: primero reconoce a aquellas comunidades que han vivido en zonas rurales y que han contribuido al cuidado de estas tierras y que posteriormente el estado colombiano reconoce esta condición adjudicando títulos colectivos que reafirman y reconocen el aporte que realizaron para preservarlas. 

El segundo párrafo extiende este reconocimiento a toda la comunidad negra colombiana señalando los mecanismos para la protección de la identidad cultural y de derechos como grupo étnico.

Este articulo ha sido desde hace años interpretado por algunos de acuerdo a conveniencias particulares que solo han permitido excluir, discriminar y apartar a muchos que han querido participar de los debates y posteriores decisiones en torno a los múltiples espacios definidos en la misma ley 70 y sus decretos reglamentarios.

En la construcción de un proceso reivindicativo como lo es el “Movimiento Social Afrocolombiano” donde han participado tantas, pero tantas personas que le han apostado con seriedad, entre otros, a la construcción de unas normas que soportan los derechos para estas comunidades, es lógico que las diferencias estén presentes, porque con ellas y con las diferentes miradas del proceso es donde se consolida la visión de desarrollo que debería ser respetada y compartida por todos. 

Hoy veinte años después, reconozco y valoro a cada una de las personas que desde varios escenarios hicieron que hoy los negros, afrocolombianos, palenqueros y raizales disfrutemos de unos derechos ausentes en épocas pasadas, y que se deberían reflejar en unas mejores condiciones de vida en nuestras comunidades. Pero debemos reconocer que no solo se necesitan leyes para sacar a nuestra gente de la pobreza e indigencia, se requiere de mandatarios locales comprometidos y responsables, de un estado incluyente y de hombres y mujeres compartiendo miradas en lo fundamental. Y esto ha sucedido?????,!!!!!!! Lo fácil es aislarse y continuar en la permanente critica responsabilizando casi siempre a los políticos de turno. 

Los diferentes aportes en la construcción solida de este proceso reivindicativo tienen que venir desde las organizaciones, desde el ejercicio de cargos de decisión y poder, desde lo político, desde lo elemental que hagamos, en fin todos no podemos contribuir de una única manera, hacer lo mismo todos: es una utopía.

El respeto, y la reconciliación entre nosotros los negros, afrocolombianos, palenqueros y raizales es necesaria para continuar avanzando y este espacio del Primer congreso autónomo nacional del pueblo negro, es ideal, y de mi parte esperare leer las conclusiones del evento y continuare aportando desde el espacio en que hoy me encuentro haciendo lo que me corresponde.

LiceniaSalazarIbarguen
@liceniasalazar
licenita@hotmail.com

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